Me gustaría explicaros brevemente cómo me introduje en este mundo de las terapias naturales. Siempre me ha apasionado la medicina, la psicología, etc., campos de la salud en los que pudiera ayudar a mejorar el bienestar y calidad de vida de la gente.

Lo que desencadenaría a introducirme en el campo de las terapias alternativas fue mi lesión de rodilla que me impidió andar correctamente y por supuesto impidió hacer deporte. Este hecho hizo que conociera a la que luego fue mi profesora. Una osteópata reconocida con muchos años de experiencia. Esta profesional tenía una visión holística de la medicina, más integrativa, la cual se basa en tratar al enfermo y no tanto la enfermedad, a buscar el origen del problema y no tanto la sintomatología.

Por entonces estaba en el equipo de baloncesto Dorna Godella y se exigía entrenar al máximo rendimiento. Cuando había una lesión, el fisioterapeuta del equipo, te trataba con todo lo necesario, incluido infiltraciones, para eliminar el dolor y así jugar lo antes posible. Diréis que eso es lo que quiere cualquier deportista: no tener dolor para poder jugar. Así funcioné mucho tiempo antes de operarme, a base de infiltraciones y tratamientos que desinflaman y calman el dolor, pero no corrigen el origen que produce ese problema. Así que la solución que me recomendaron a mitad de temporada fue operarme. Se calculaban unos 5 meses de recuperación, pero después de casi un año de rehabilitación con el médico de la federación, además del fisio que teníamos en el club, mi rodilla no se recuperaba al 100% y en cuanto forzaba recaía. El diagnóstico final fue que la rodilla había quedado con unas limitaciones que me impiden practicar deportes de impacto. Así que llevé a cabo un cambio radical de actividad: fiché en club de waterpolo de Burjasot y empecé a introducirme en el mundo del yoga.

Cuando empecé a tratarme con Osteopatía y otras terapias integrativas me di cuenta de que mi lesión se hubiera curado y no hubiera sido necesaria una operación y pasar por el quirófano. Mi lesión no era una fractura por traumatismo, sino una degeneración e inflamación producida por un desajuste en la zona lumbar y pélvica. Por otro lado, llevaba un par de años teniendo crisis asmáticas necesitando usar inhaladores y otra serie de medicinas, además de vacunarme semanalmente, las cuales dejé de utilizar totalmente después de modificar hábitos alimenticios, tratarme con medicina natural, y tomar conciencia de que muchas de las limitaciones y sintomatologías que expresaba a nivel físico estaban muy relacionadas en cómo me sentía yo, no sólo a nivel físico sino también a nivel emocional y energético. Mi vivencia y rápida recuperación me hizo adquirir mucho interés en formarme y dedicarme profesionalmente a la salud.

Conseguí recuperar al 100% mi rodilla y después de varios años, volví a jugar al baloncesto a alto rendimiento en equipos de 1ªB de Godella y Paterna, sin ni siquiera necesidad de rodilleras.

Después de 3 años decido yo y no mis limitaciones corporales, bajar el ritmo y seguir haciendo deporte sin estar federada. En definitiva es, gracias a esta lesión que sufrí, cómo me replanteé manejarme con el equilibrio entre la salud y practicar deporte sin perder el bienestar.

Éste es un caso de éxito de la efectividad de la Osteopatia que viví en mis propias carnes. Y hoy por hoy, con más de 25 años trabajando y creciendo profesional y personalmente, doy las gracias porque puedo contar muchos casos de éxitos como el mío, recuperados por mí y mi equipo.